martes, 30 de diciembre de 2008

La Capa de Ozono se recupera progresivamente


El pasado año ocupó el séptimo lugar en extensión máxima del agujero de ozono desde 1979 y rompió la tendencia de los años anteriores, y en el presente ejercicio la formación del agujero ha comenzado relativamente tarde, pero su crecimiento está siendo “muy rápido”.

La Agencia Estatal de Meteorología -dependiente del Ministerio de Medio Ambiente- ha hecho públicos estos datos durante la celebración del Día Internacional para la Preservación de la Capa de Ozono (17 de Setiembre de 2008), que conmemora la firma en la misma fecha de 1987 del protocolo de Montreal, que fue proclamado como tal por la Asamblea General de las Naciones Unidas en 1994.

Según el Ministerio de Medio Ambiente, la firma de este Protocolo es un ejemplo de cómo la colaboración entre la comunidad científica y los dirigentes políticos “puede llegar a obtener resultados globales y revertir situaciones que conllevan un riesgo grave para la Humanidad”.
El Protocolo de Montreal, tras el descubrimiento del agujero de ozono sobre la Antártida, subrayó la necesidad de una reducción drástica en la producción y uso de determinadas sustancias destructoras de ozono.

Posteriores reuniones de seguimiento del Protocolo aceleraron la fase de prohibición y añadieron nuevas sustancias a la lista de compuestos prohibidos. Las prohibiciones han tenido éxito y se ha conseguido una reducción muy significativa en las emisiones.
Sin embargo para que los efectos de esta reducción se hagan notar habrá que esperar ya que la vida de estos compuestos es larga, y a pesar de que se ha logrado reducir al mínimo la posible emisión de estas sustancias, los efectos de emisiones pasadas persistirán durante décadas.
Se espera que los niveles de ozono de 1980 se vuelvan a alcanzar entre 2060-2075 y que el agujero de ozono antártico se siga produciendo con niveles de intensidad similares a los de los últimos años durante los próximos veinte años.

La AEMET ha advertido además de que la detección de la recuperación de la capa de ozono en los próximos años se complicará debido a la compleja interacción entre capa de ozono y el cambio climático.
Como cada año, al aproximarse la primavera austral, comienza la destrucción de ozono sobre la Antártida; durante el invierno austral se alcanzan en la estratosfera temperaturas muy bajas (por debajo de -78 grados), según los datos de la agencia española de meteorología.
Esas temperaturas son necesarias para formar las llamadas nubes estratosféricas polares; en su superficie se producen las reacciones químicas que llevan a la destrucción del ozono estratosférico en presencia de luz solar y de las sustancias destructoras de ozono que actúan como catalizadores de las reacciones.

Por ello, la destrucción de ozono comienza al principio de la primavera, conforme la luz solar empieza a incidir de nuevo en latitudes polares.
El agujero de ozono del pasado año alcanzó su máxima extensión el 13 de septiembre con una superficie de 24,7 millones de kilómetros cuadrados, y comenzó a disminuir a partir de ese día.

En cuanto al agujero de ozono antártico de este año 2008, según la AEMET resulta todavía prematuro dar una previsión de cómo va a evolucionar, aunque ha precisado que los intercambios de calor con masas más cálidas son menores y por ello la destrucción de ozono ha comenzado más tarde pero de forma más abrupta.

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